¿Qué hacen los masones?

Ser masón todos los días: El recorrido masónico

El equivalente de la vida en el taller es la vida al exterior de este, en lo que el masón llama el mundo profano. Recordemos que él sigue un proceso de crecimiento personal, fundado sobre una perspectiva iniciática utilizando un grupo de símbolos coherentes. Este proceso seria estéril si no se reflejara al exterior del taller, en la vida diaria. Cada masón es libre de tomar sus propias decisiones y de la índole de sus intervenciones. El taller y la Orden, en cambio, no intervienen prácticamente jamás de manera directa o de manera explícita.

Implicarse

Es ahora el momento para el masón de implicarse, es decir, de compartir lo adquirido en los trabajo del taller. Esta implicación puede tomar varias formas: apoyar obras de caridad, financieramente o con voluntariado; defender los derechos humanos o combatir la discriminación. Es necesario demostrar paciencia delante de la estupidez humana, asegurar un buen control del enojo y saber sopesar sus palabras. Se trata de reconocer la calidad y la autonomía de aquellos que lo rodean, de tratarlos con respecto y calor humano. Esto conlleva a rechazar la imposición de valores, de sistemas y creencias; de preferir el altruismo y el respecto al egoísmo, y de preferir la tolerancia y no el integrismo. El masón rechaza y denuncia la violencia.

 

Contribuer à l'édification du TempleLa acción en sociedad es el espejo de las pautas del trabajo en el taller

Así como existen pautas de trabajo a seguir en el taller, así existen comportamientos responsables a llevar a cabo en sociedad. El masón aprende a considerarse miembro de la familia humana y abandona toda idea de discriminación o de exclusión. Se esfuerza en  observar más allá de evidencias y en escuchar más allá de las palabras para encontrarles sentido. Está bien arraigado en la sociedad y acepta las diferentes sociedades y culturas. Su acción está enmarcada por valores morales y reconoce el derecho de cada uno a sus creencias. Se comporta con responsabilidad y rigor. Los trabajos del masón en el taller y en la sociedad tienen un efecto acumulativo: cada uno contribuye a mejorar la calidad de la comprensión y de la acción. Su trabajo de crecimiento personal se encauza hacia la búsqueda de un proyecto de sociedad igualitario y humano, del cual el alcance puede variar pero la calidad continua.